Mientras subimos a la habitación de Faridee (Toño, ella y yo), pregunto por Mashelly, que nadie la vio mientras estábamos en el bar. Faridee me asegura que está dormidísima. Abrimos la puerta de la habitación y su cama está tendida… no hay nadie ahí. De pronto nos asustamos porque no vemos por ninguna parte las cosas que traía cargando en el reci… No, sí vino con nosotros desde el tren… Se quedó con todos cuando fueron a comer, no? Alguien la vio regresar? Ninguno de nosotros la vio. Creen que se haya ido con la chica brasileña? O de loca se fue con la banda? Ah! Aquí están sus cosas… pero dónde carajo se metió? Faridee está tan cansada que toma las cosas con calma y dice que seguro llegará más tarde… aunque ya es bastante tarde. Toño se preocupa en re, dice que, en el peor de los casos y esperando de verdad que eso no suceda, si no aparece cuando despierten, ya verán cómo resolverlo.
Esperando lo mejor, Toño se despide, y sale de la habitación, mientras Faridee se prepara para dormir y yo para darme un baño y esperar a que den las 5am. No pasan más de 5 minutos cuando tocan a la puerta. Es Toño de nuevo, y nos dice: “Miren a quién me encontré en el pasillo” Es Mashelly. La weona estaba en las computadoras desde que regresamos, jaja. Empiezo a reacomodar todo en la mochila y le digo a FG que se duerma, que no la despertaré ni nada, pero me mira así “¬¬” y me dice que si no la despierto cuando me vaya, me mata. Entro al lujoso baño de ese nice hotel y ahhh, por fin holly water, jaja. Creo que ha sido uno de los “duchazos” más largos que he tomado, para hacer tiempo, obviamente. Trato de no hacer mucho ruido para no molestar a las ladies, así que solo dejo que salga una ranura de luz de la puerta del baño hacia la habitación para poder ordenar todo. Ahora mi mochila está casi vacía. Guardo mi remera cuidadosamente, reviso que esté todo: pasaporte, visa, boletos de avión, itinerario del autobus finlandés para llegar al aeropuerto, los chocolates que me regaló Heidi, la baqueta de Hans que me regaló Thomas como premio a la fan más loca, mi cámara… ahh!! tengo el boleto de Faridee para los conciertos de mañana!! Me recuesto boca abajo en el suelo, con los codos apoyados para descansar la espalda. Pienso en todo lo que ha pasado en más de 40 horas seguidas. No tengo sueño, pero estoy realmente cansada. Mis ojos están tan rojos como cuando en el episodio de South Park, los zombies son diagnosticados con conjuntivitis xD Esos minutos pasan muy lento, pero ni siquiera tengo noción del tiempo en ese momento. Cuando faltan como 15 minutos para las 5, me preparo para abandonar el hotel y dirigirme al sitio donde pasará el autobus exactamente a las 5.05am. Despierto a FG que me abraza en re y solo nos decimos que “take care of ourserlves and do not forget we love each other”. No me doy cuenta que Fedor se quedó por ahí dormido también. Salgo del cuarto y tomo el descensor (porque no voy para arriba ni voy a elevarme, jaja).

Reviso el mapa y solo tengo que dar la vuelta al otro hotel que está enfrente para encontrar el autobus. Hace mucho frío!! Aun no son las 5 y parece como si fueran las 7am. Cuando llego al “parabus” hay otras dos ladies esperando. Son como 4.55am. Le pregunto a una si “es de que ahí pasa el camión que me deja en el aeropuerto” (léase en acento “mai”) y me dice que sí. Saco mi cámara para tomar un par de gráficas, como diría Heks, sobre las calles de Helsinki en la fresca mañana. Son las 5.05 en punto y el autobus llega.

No somos más que 5 personas y la conductora. El camino al aeropuerto es rapidísimo, unos 25 minutos. Puedo ver muy poco a través de la ventanilla, pues tiene unas molestas rayas que no me agradan. Tengo la cámara en mis manos y reviso los clips de video, pues antes no lo había hecho. El feeling regresa. Prefiero guardar la cámara. Ahora ya estamos en la entrada del aeropuerto. Es un aeropuerto pequeño, pero no entiendo cómo están distribuidas las salas de check in. Pregunto en una de ellas y me mandan a otra sección. Hay algo de gente, pero en la aerolínea austriaca no hay nadie. Me atiende una chica que es la buena onda, weón! Es la primera que me trata bien desde antier, jaja. Revisa mi pasaporte, mis boletos de avión, y se da cuenta de mi corta estancia en el país, pero aun así me pregunta si me gustó estar ahí aunque fue solo un día. Solo sonrio y le digo que sí. Me dice también: “So now you’re going back home” Back home… Finalmente me dice que desde ahí también hará el check in de Austria también porque sabe que tengo que correr para alcanzar el otro vuelo. Isn’t she sweet? Como es re temprano y mi vuelo sale a las 8, voy a comer algo. Me gusta esa cafetería de selfservice. Cuando llega la hora de abordar, busco rápidamente mi asiento y trato de dormir un poco. No me cuesta naaaada de trabajo. Creo que pasaron dos horas… estamos por llegar a Viena.

La gente de los puntos de seguridad es extremadamente descortés y malvibrosa, y me interroga como si estuviera en la frontera gringa. Lo que hace el fucker antes de interrogarme es, mirarme de arriba a abajo, leer que mi pasaporte es de México, y enviarme a hacer el check in de nuevo… sí… eso que están pensando ahora, es lo que pensé… El otro fuckercillo que está en la puerta de abordaje me dice que el check in debo hacerlo en donde hay un mundo de gente y la fila no avanza… faltan menos de 30 min para que el avión despegue, supuestamente. Es desesperante el servicio en los mostradores, pues solo hay dos chicas que tienen que atender a unas 50 personas, y yo soy de las últimas… no me preocupo mucho, pues yo no puedo hacer más que esperar, y hay varias personas que vamos a Chicago, así que es solo cuestión de algunos minutos más para que arreglen la situación, pues la mayoría de la gente que está formada volará a NY, y tiene suficiente tiempo para el check in, así que, a pesar de varias protestas, nos atienden primero a nosotros, pero se me hace totalmente absurdo que solamente cambien el pase de abordaje por uno de color azul en lugar del blanco que todos traemos… en fin.
Una vez adentro del avión, le pido a una de las chicas sobrecargos que no le manejaré el desayuno, pues estoy cansadísima y quiero dormir. Muy amablemente me dicen que no me preocupe, que nadie me molestará. Se fija en el número de mi asiento y nuevamente trato de dormir unas horas. Cuando despierto, veo que solo han pasado como dos horas. El desayuno que tomé en el aeropuerto fue super ligero, y echo mano de los deliciosos chocolates de Heidi. Cuando la sobrecargo ve que desperté, de inmediato me pregunta si quiero agua o algo, super atentas y lindas, a diferencia de ese fucker que acababa de topar. Falta como una hora para que ofrezcan algo más de comer, así que trato de entretenerme con la programación del avión, aunque no hay nada interesante de nuevo, pero hay algunos juegos, jaja. Escojo el memorama. Hay toda una familia en los asientos de adelante. Los chavillos se la pasan jugando un juego de conejos, jajaja. Parece que son solo breves instantes cuando veo lo que ocurre a mi alrededor, pues la mayor parte del tiempo no miro a ningun lado, y se escapan lágrimas que atraen la atención de mi vecino frecuentemente. Hacía mucho que el nostalgic mood no me acompañaba así.
Muchas horas, que también quedan perdidas en el tiempo. Nos acercamos a Chicago nuevamente… Corro nuevamente por el aeropuerto, pues hay muchísima gente otra vez. En migración me toca un mister muy alivianado, que me dice que no sabe si debo llenar nuevamente la hojita blanca, pues está engrapada en el pasaporte la anterior. Llego a la sala en donde abordaré el último avión y es más pequeña que cualquiera que ha visto antes. No tengo ni siquiera asiento asignado y hay mucha gente ahí… sobrevendieron el vuelo. Rápidamente voy a que me asignen lugar y retrasan un poco el vuelo, pero como ese aeropuerto es monstruoso, prefiero quedarme cerca antes de que anuncien cualquier cosa, además la zona de comida está lejísimos… Me siento en el suelo y busco los chocolatines salvadores del desmayo. Parecen bubulubus (o como se escriba) en forma de corazón, pero sin el malvavisco: mermelada sólida cubierta de chocolate, yummy. Como estoy aburrida, tomo un par de fotos desde ahí.


E l vuelo sale una hora después y esas 4 horas se pierden en mi memoria. Cuando recupero la noción de la realidad (jaja) estamos llegando a la capital. Son casi las 8pm, pero permanecemos en el avión estacionado una media hora. La migración mexicana es un verdadero desastre… casi casi les pedí que vieran mi pasaporte, porque ni el sello me pusieron. Fueron por mí mis padres y mi sisterna, aunque no quise hablar mucho de regreso a casa… al llegar, solo vacié mi mochila, y preparé todo para el siguiente dia laboral.
Durante esa semana me sentí horriblemente zombie. Además del dolor muscular, mi nariz no resistió los cambios de temperatura y aire acondicionado, y no dejó de sangrar por dentro (levezón) all week, además de que la garganta estaba medio fregada, pero en realidad eso no me importó… ahora que termino de escribir todo esto, me parece tan pero tan lejano… como si para alcanzarlo no tuviera que recordar dos semanas, sino como si tuviera que atraparlo en una dimensión muy extraña, todo oscuro, con cuadros que se alejan de mí si trato de tocarlos… qué raro… pero así es. Sólo me queda pensar en lo hermoso que fue todo esto a pesar de que duele un poco, pero supongo que son ciclos en los que uno no quiere pensar siquiera que puedan terminar…


