
Crónica # 5. “I saw a distant port with no water to support…” Dredg en Amsterdam & la entrada a tierras alemanas.
Nos dirigimos nuevamente a Nijmegen para dejar las cosas y esperar a una linda chica que también nos acompañaría al concierto. Avisé a los trip mates que llegaríamos a las 8pm. La distancia entre Nijmegen y Amsterdam es de dos horas en tren, así que fuimos platicando en el camino, y conocí rápidamente a otro chico que gusta del DJ thing. Al llegar al lugar, ya había bastantita gente formada, pero aún así, fuimos a comprar comidita, pues al salir no tendríamos chance de encontrar muchas opciones, así que devoramos falafelssssss, deliciosos *los abraza. Como estábamos plática y plática todos (llegó Eric del Xtrim también), ni cuenta nos dimos cuando ya se había llenado la sala. Gemy entró antes para ver un poco a la banda telonera, pero nosotros nos quedamos un poco más en el lobby, y al final tuvimos que irnos al mezanine porque estaba imposible pasar ya. Lleno total de los chavos.
Realmente no sabía qué esperar de la banda, pues siempre me ha gustado mucho su estilo (recomendado hace años por Mr. Kain), pero nunca los había visto siquiera en videos, bueno, hasta una semana antes sí ví unos, jaja. FG me había re encargado grabar una canción que es su “más favorita”, pero, como muchas de sus canciones empiezan con efectos similares atmosféricos, tuve que andarle cachando para tenerla completa, jaja. El sonido estaba super bueno, y el show empezó con toda la gente muy animada. Tocaron todas mis favoritas, tanto de El Cielo, como de Catch Without Arms, así como la mayoría del nuevo, obviamente, que me gustó mucho más en vivo que en estudio, cosa que, por supuesto, es señal de las buenas bandas
Me encantó el feeling de los músicos, además que Gavin canta IGUALITO que en los discos, y trasmitieron mucha buena vibra. El único “pero” que encontré, fue que Dino, el bataco, robaba la atención en el escenario, pues, en ocasiones rompía con la delicadeza de las melodías, como comentábamos al salir del concierto, pues su presencia escénica era “a little too much” porque, o se quitaba la remera, o se volteaba la gorra, o se enrollaba la toalla en el cuello, o se secaba su athletic body, o le pegaba durisisísimo a la bataca, o exageraba los movimientos. Pero aún así, tratamos de olvidar eso en la segunda parte del concierto, si es que pudiéramos dividirlo, pues el ambiente estaba lleno de esos sonidos tan característicos de Dredg: delays, pianitos, slide guitar… que te sumergían en la música inmediatamente… re lindo concierto! Música feliz pero llena de feeling.
Este concierto fue el bonus, pues, mientras planeaba con los chicos el itinerario por mail, semanas antes, Eric y Mike se pusieron a investigar y dijeron: A alguien le interesa ver a Dredg en Amsterdam? Of course!! Y bueno, valió la pena
Ya completaré mi colección pidiendo cosijitirijillas de las tiendas gringas, pues no había mucha variedad de mercancía en el lugar.
Al salir, volvímos a casa, quedando con los chicos en vernos temprano para irnos a Weeze, nuestra parada antes de Berlin. Esa noche en Nijmegen, hubo una tormenta eléctrica, y yo re espantada porque mi camita estaba junto a la ventana. Se me había olvidado mencionar que el clima en las tierras bajas es super cambiante, pues como todo es plano, el viento trae nubes blancas nubes grises, o se lleva todas las nubes y el sol pega re fuerte xD La bruja nos dijo, “es verdad lo que dicen de Holanda: siempre carga tu paraguas y tus lentes”. Los colores predomintantes en el paisaje: verde por tantísimo pasto para que las vacas se alimenten y se preparen deliciosos quesos, y diferentes tipos de azul. En ocasiones me desesperé un poco por eso, jaja, además que no llevaba suetercitos abrigadores porque no me cabían en la mochila, jojo. Ante esta situación, pedí a Gemy que me prestara un abriguín ligerito para enfrentar el clima alemán y mi regreso a Holanda al final de la semana.
El plan del día siguiente: ir a la tienda de René para esperar a los chicos, pues está a escasos minutos de la estación de trenes, en donde tomaríamos el shuttle para Weeze (creemos que se lee “Váize”, jaja), que duraría unos 45 min. Mientras nos alistábamos y Gemy me contaba sobre un gatito que solía visitarlos muy seguido, llegamos al autobus, y René ya nos llamaba para decirnos que los chicos ya estaban ahí.
Guitars & Amps es una tienda impresionante! Fedor quedó encantado con su mini Orange, y bueno, después de recorrer cada pared y sala de prueba, también llegué hasta la cocina, jeje, pues aprovechamos para preparar más toasties, en lo que los trip mates regresaban de visitar la tienda de bajos que estaba a la “huelta”. Estuvimos un ratín ahí, y yo me puse a hojear unas revistas, encontrando gratamente, varios anuncios del nuevo disco del grupo de rock. Tuvimos que despedirnos, pues queríamos aprovechar que aún era temprano (alrededor de las 2pm) para encaminarnos a Weeze. “Nos vemos el viernes, chava, gracias por todo”, “De nada, chava, diviértanse en Berlin”. Como no reservamos el shuttle, tuvimos que esperar una hora para abordar el siguiente. Durante la espera, fuimos por un postrecito a una cafetería. Cuando se cumplió la hora, abordamos la camionetita que nos llevaría al aeropuerto de Weeze, en donde, al día siguiente re temprano, estaríamos volando hacia Berlin, woo!
Al llegar, pedimos un taxi para llegar al hotel que reservamos, y, luego de instalarnos, salimos a explorar. Toda la tarde las boludeces no pararon y podrán verlo en el set, pues Aaron es muy chistoso y desde que llegamos al hotel, empezó a imitar a Arnold Schwar… seneiguer, jaja, y bueno, luego decidió que, a partir de ese momento, quería que lo llamaran “Carlos”, por la película que vieron en Tilburg, en fin, lots of fun.
Recorrimos callecillas, placitas, vitrinas de juguetes, comimos pizzas, y fuimos a un supercito llamado “Rewe” para comprar cochinadas para desayunar algo antes de llegar al aeropuerto: galletitas, jugo multivitamínico -que estaba delicioso también-, chocolates al por mayor, panecitos con chocolate *re le vuelven a antojar*, frutita y “aua”. No llegamos muy tarde, pero de todas formas íbamos a dormir re poquito. El despertador de Mike sonó a las 4am, para arreglar todo y estar puntualmente en la puerta del hotel para que nos recogiera el taxi a las 5am, y a las 5 en punto llegó. El aeropuerto estaba como a 10 min. Ya habíamos hecho el check in, y, dado que es una aerolínea baratísima -si no documentas equipaje-, todo fue de volada, y fue extraño escuchar al subir: “Siéntense donde quieran, chavos, no hay lugares asignados”. Algunos durmieron un poquitín. Cuando llegamos a Berlin, Holger nos estaba esperando para acompañarnos al hostal de altísima tecnología, y vernos en la tarde para comer. Eran alrededor de las 9-10am. Llegamos a Berlín, qué flash!!


