Aquismón

Xilitla, día tres. La van de la agencia de Mundo Extreme pasó por nosotros a la hora acordada (5 am), pero iríamos a recoger a nuestros desagradables compañeros de tour a su zona de camping. Esperamos 25 minutos a que se despertaran y subieran a la van. ¡Veinticinco minutos! Dije que iba a hablar sólo de las cosas lindas, pero cuestiones como ésta creo que sí es necesario mencionar, porque es horrible que otras personas no respeten el tiempo de los demás, así que por favor, sean puntuales y respetuosos siempre :)

A causa de este retraso en el plan, llegamos al Sótano de las Golondrinas cuando ya había mucha gente, así que no tuvimos un buen lugar para poder observar. Este lugar requiere bajar escalones por un buen rato, y por supuesto subirlos al terminar. Ah, antes de que lo olvide, para que disfruten este tour con mayor comodidad, lleven traje de baño, toalla, tenis, mucho bloqueador resistente al agua, y calzado de buceo, o zapatos acuáticos, más bien. En el tour de la cascada de Tamul se van a empapar, y aún faltarán varias horas para que puedan estar de regreso en Xilitla, así que, si no quieren ir con los tenis mojados, lleven los otros, porque también hay partes en las que hay que bajar de la canoa y caminar, o escalar un poco para ver la cascada en todo su esplendor.

Bueno, volviendo al Sótano de las Golondrinas sólo quiero decirles que, si van, por favor hagan caso a las indicaciones de los guías: permanecer en silencio y no tomar fotos con flash. Omitiré describir la situación que nos tocó, pero podrán imaginarla. El fenómeno de las aves que ahí ocurre es muy peculiar, y, si son aventureros extremos, pueden hacer rappel. El paisaje es muy lindo.

Cuando salimos del sótano, logrando subir los ochocientos escalones, compramos pan que venden justo en el inicio de las escaleras, al pie de la carretera. Compramos varias piezas porque les dimos de comer a un par de perritos lugareños que lo agradecieron mucho y siguieron buscando a otros turistas que les compartieran pan. “Te traje este pan”. La siguiente parada era ir al pueblo de Aquismón para desayunar.

Ninguno tenía idea de cómo iba a ser el tour de la cascada, así que, al menos para mí, fue la primer experiencia que tuve remando entre paisajes increíbles de la Huasteca Potosina. Si quieren tomar fotos/video, lleven un teléfono/cámara a prueba de agua, o pongan su celular en una bolsita hermética, y prepárense para remar y acabar empapados por los miembros de otra canoa que los mojaran sin piedad cuando pasen junto a ellos, cualquiera de ellos.

Deben ver las fotos/videos de ese lugar. Los colores son maravillosos: el río, las montañas, los árboles, el cielo… y la vista de la cascada es simplemente espectacular. La foto de este post pertenece a Nash Turley, en flickr.

Al regresar comimos ahora sí comida típica y nos cambiamos de ropa, ya que el regreso al Xilitla sería de un par de horas. Aún no llegaba el camión que nos llevaría a la Ciudad de México, así que simplemente esperamos en la pequeñísima oficina de autobuses, porque no hay terminal.

Abordamos el camión y a dormir hasta la madrugada del día siguiente. Si piensan hacer este viaje manejando, háganlo de día, porque la carretera tiene muchísimas vueltas y es mejor recorrerla con luz de día que durante la noche.

Llegamos sanos y salvos a alrededor de las 4 am, deseando poder llegar a nuestras camas y volver a dormir. El último consejo que les puedo dar es que, si van en autobús, bajen la aplicación móvil de Primera Plus, que es infinitamente más amigable que el sitio web en una computadora, además de que ofrecen (al menos así fue con nosotros) descuentos al usar la app para comprar boletos.

Xilitla es un lugar muy lindo y lleno de lugares por explorar.

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